El consumidor desea que la publicidad siga siendo en términos generales como era antes, pero le solicita también cierto grado de sensibilidad con la actual y anómala situación.

Las ubicuas mascarillas son el pan nuestro de cada día en la denominada nueva normalidad. Sin embargo, lo cierto que es que el consumidor prefiere que este latoso complemento no tenga un rol excesivamente protagónico en la publicidad nacida al calor de la pandemia. Así se desprende al menos de un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por Media Analyzer.

En realidad la mayor parte de los consumidores no espera de la publicidad nada sustancialmente diferente de la era en la que el coronavirus no había entrado aún en escena en nuestras vidas.

 

El consumidor desea que la publicidad siga siendo en términos generales como era antes (en vertiente más depurada): llamativa, emocional, informativa y auténtica en la medida de lo posible.

Así y todo, la mayoría de los consumidores espera también que la publicidad reaccione de manera responsable a la nueva y inusitada situación.

El 77% de los consumidores sostiene que la publicidad debería volver a ser “mayoritariamente normal”. Sin embargo, el 69% cree asimismo que la publicidad debería dar cuenta de cierto tacto y sensibilidad a la hora de hincar el diente a la situación actual.

La gran mayoría de consumidores espera que las campañas de publicidad estén impregnadas de buen humor (90%) y que sean divertidas y rezumen originalidad (91%).

En su informe Media Analyzer fijó asimismo la mirada en la receptividad del consumidor a determinado tipo de imágenes en contextos diferentes como la oficina, el hogar o el deporte (contextos que se abren paso también de manera muy profusa en la publicidad).

Si nos detenemos en las imágenes adscritas al universo del deporte, solo aquellas imágenes en las que son retratadas pocas personas (respetando adecuadamente la distancia social) son verdaderamente aceptadas por el consumidor.

Extraordinariamente renuente se muestra, por otra parte, el consumidor a las imágenes de fiestas multitudinarias que siguen colándose de vez en cuando en los anuncios. En lo referente a las imágenes de fiestas, las únicas instantáneas que no son rechazadas de plano por el consumidor son aquellas que colocan sobre los focos a un par de amigos.

En el caso de las imágenes de gente yendo de “shopping”, la ausencia de distancia social entre las personas retratadas resulta particularmente lacerante a ojos del consumidor.

Y cuando las imágenes pivotan temáticamente en torno a las vacaciones, el consumidor reacciona de manera muy negativa cuando se congrega un elevado número de personas.

Por su parte, las imágenes de personas disfrutando de la naturaleza no causan en términos generales rechazo en el consumidor a menos que muestren a la gente retratada sin acatar las preceptivas normas de distancia social.

Las imágenes de personas pertrechadas de mascarillas son rechazadas en términos generales en la publicidad. Y es que parece que al consumidor no le gusta que los anuncios le recuerden la obligatoriedad de llevar este omnipresente complemento.

En cuanto a las imágenes de grupos, aquellas que muestran a más de dos personas y a familias enteras son colmadas de críticas por parte del consumidor. Es vital asimismo que las protagonistas de este tipo de imágenes mantengan la distancia social en la medida de lo posible.

Si dejamos al margen las imágenes para clavar la pupila en las palabras utilizadas por la publicidad, los términos más populares son “natural”, “vida”, “alegría” y “confianza”. Son, en cambio, juzgadas de manera bastante más severa palabras como “diversión”, “futuro” o “juntos”.

La situación actual pone sobre la mesa un desafío de naturaleza ambivalente. Hay un fuerte deseo de normalidad y de mensajes positivos, pero la irracionalidad se topa de bruces con el rechazo frontal del consumidor”, explica Joachim Netz, especialista en impacto publicitario de Media Analyzer. “La buena noticia es que con un poco de instinto y sentido común los anunciantes pueden sortear fácilmente los escollos más importantes”, enfatiza Netz.

Fuente: marketingdirecto.com