A través de una encuesta regional realizada en diecisiete países*, el portal de empleos Bumeran y la agencia especializada en marca empleadora Combo Employer Branding, se propusieron investigar el impacto que COVID-19 genera en el mundo del trabajo y el nuevo rol que los recursos humanos deben ejercer frente a esta crisis.
“RRHH es hoy más que nunca el nuevo “key player” de la mesa chica. Mientras pensábamos que su mayor reto sería enfrentar la transformación digital, COVID-19 está logrando transformar el mindset de los líderes de “la vieja escuela” contra los que luchaban. Ser un gran empleador ya no pasa por lucir las oficinas más modernas ni dar masajes, sino por volver a las bases garantizando el bienestar de cada colaborador y sostener las fuentes de empleo”, declaró Carolina Borracchia, especialista en marca empleadora y quien lideró esta investigación.
Dentro de las temáticas más sobresalientes del estudio, la migración de posiciones presenciales a remotas, así como el aumento de la frecuencia de las comunicaciones internas han sido variables altamente mencionadas entre los consultados.
Quienes respondieron la encuesta pertenecen tanto a empresas que realizan actividades actualmente denominadas esenciales (51%), como a actividades denominadas no esenciales (49%).
Asimismo, los encuestados forman parte de compañías de variable tamaño: el 18% corresponde a empresas de más de 2000 empleados, el 17% de entre 501 y 2000 empleados, el 9,5% de una firma que tiene entre 301 y 500 empleados, el 30% de entre 51 y 300 empleados, el 14,5% de entre 11 y 50 empleados y el 11% de menos de 10 empleados.
La mayor parte (77%) de los participantes del estudio se desempeñan en áreas de RRHH, el 20% son parte de “otras” áreas (entre las que figuran comercial, marketing y ventas, en ese orden) y el 3% restante pertenece a prensa, comunicaciones y RSE.
Al momento de contestar acerca de las situaciones que enfrentan a propósito del nuevo escenario fruto de la pandemia, el 62% asegura sufrir un descenso en la demanda de sus productos o servicios (si esta pregunta se desglosa en actividades esenciales, el 52% manifiesta experimentar una baja de la demanda), el 22% plantea que sus procesos o circuitos productivos no son viables frente al cambio de escenario, el 10% alega falta de personal para cubrir las tareas a razón del ausentismo en parte impulsado por el aislamiento obligatorio.
También, un 22% expresa que enfrenta otro tipo de situaciones con consecuencias negativas tales como analizar la posibilidad de un cierre de operaciones (20%) o la necesidad de redefinir el negocio (12%). Hay una porción de los encuestados que consideran que las consecuencias hasta podrían ser positivas, ya que un 18% afirma estar trabajando con normalidad, un 14% plantea no haber tenido que enfrentar ninguna situación anómala a causa del Covid-19, el 17% asegura haber podido adaptarse al home office, el 9% declara estar iniciando nuevos procesos y el 4% afirma que cuenta con un incremento de la actividad.
Sin dudas, todas las organizaciones han debido implementar cambios de distinta índole. Entre las acciones más mencionadas destaca la migración de posiciones presenciales a remotas (73%), el incremento de la frecuencia en las comunicaciones internas (60%), la reasignación de presupuesto (41%), la inversión en telecomunicaciones y tecnología (27%), el análisis de potenciales desvinculaciones (24%), la implementación de servicios adicionales para transporte de colaboradores (20%), la revisión de salarios (19%), el desarrollo de acciones de RSE y/ o donaciones específicas para Covid-19 (17%), la negociación con sindicatos (16%) y llevar a cabo desvinculaciones de personal (11%).
“Definitivamente estamos ante un nuevo mundo. El Covid-19 nos ha obligado a repensar nuestros roles y mirar las funciones desde otro lugar, a veces un poco más incómodo, pero necesario. El mundo de los RRHH tendrá una misión fundamental en que las empresas adelanten o prioricen objetivos que quizás pensaban para más adelante y ello conlleva, además, romper ciertas estructuras y paradigmas.” aseguró Nicolás Coccolo, gerente de marketing regional de Jobs en Navent.
A modo de cierre, se consultó con los interpelados sus expectativas frente a Covid-19. En este caso, la pregunta fue abierta con lo cual las respuestas fueron variadas y múltiples. De todos modos, es posible clasificarlas en tres esferas: personal, social y de negocios. Entre los comentarios más mencionados se encuentra el deseo que la pandemia pueda traducirse en una experiencia de aprendizaje para todos (tanto en el plano personal, como laboral y social). Junto a los optimistas, están quienes esperan que el Coronavirus haya dejado una enseñanza en torno al trabajo remoto, ya que muchos líderes antes de la crisis desconfiaban y/o rechazaban esta modalidad y que, ante la instalación del aislamiento social obligatorio, no tuvieron más remedio que implementarlo.
Otra expectativa es que esta pandemia sea el vehículo para que los profesionales de la salud y los científicos, finalmente, sean reconocidos y retribuidos económicamente como actores esenciales de la sociedad.
Para quienes eligieron responder desde una mirada orientada a los negocios, las expectativas se enfocan en la transformación y/ o al cierre de los actuales modelos de negocios, así como al surgimiento de otras actividades y nuevos trabajos con una fuerte impronta digital. Desafortunadamente, también hubo respuestas relacionadas con el incremento del desempleo.
Fuente: impulsobaires.com.ar